Descripción
La Cueva del Dragón (Smocza Jama) es una cueva caliza dentro de la colina de Wawel, en Cracovia, que se dice fue la guarida del legendario Dragón de Wawel. Una breve visita baja desde el castillo hasta la orilla del Vístula.
La cueva mide 276 metros de largo y tiene tres grandes cámaras; los visitantes bajan por una escalera de caracol desde la colina. Se sale junto al río, al lado de la famosa estatua del dragón.
La estatua del dragón es obra del escultor Bronisław Chromy y se colocó en 1972. Escupe fuego de verdad, a intervalos, y a los niños les encanta. Es la parada fotográfica más conocida a los pies de Wawel.
En la leyenda, el dragón exigía ganado cada semana y, cuando tenía hambre, se comía a la gente. Entonces llegó la treta: una piel de ternero rellena de azufre. El monstruo se la tragó y, ardiendo por dentro, bebió del Vístula hasta morir.
Esa es la versión más conocida, con el zapatero Skuba como héroe. La más antigua, del obispo del siglo XIII Wincenty Kadłubek, es más sombría: los hijos del rey Krak matan al dragón, y luego el menor mata a su hermano para quedarse con la gloria.
La guarida es real, y su nombre aparece por primera vez en una crónica de Marcin Bielski en 1551. La crónica de Kadłubek es la fuente más antigua de la historia, hacia el siglo XII o XIII.
Su historia real es menos heroica. En los siglos XVI y XVII, a la entrada de la cueva había una taberna de mala fama que inspiró a poetas, entre ellos Jan Andrzej Morsztyn. Cuando Wawel se fortificó en el siglo XVIII, la entrada principal se tapió.
La cueva reabrió al público en 1842. Se abrió una segunda entrada desde el pozo de una instalación hidráulica del siglo XIX. Un pasadizo lateral, descubierto en 1974, discurre bajo la catedral.
En las pozas de la cueva vive un diminuto crustáceo, Niphargus tatrensis, reliquia de los mares del Terciario. Es un pequeño recordatorio de que la leyenda se asienta sobre una naturaleza real.
La cueva mide 276 metros de largo y tiene tres grandes cámaras; los visitantes bajan por una escalera de caracol desde la colina. Se sale junto al río, al lado de la famosa estatua del dragón.
La estatua del dragón es obra del escultor Bronisław Chromy y se colocó en 1972. Escupe fuego de verdad, a intervalos, y a los niños les encanta. Es la parada fotográfica más conocida a los pies de Wawel.
En la leyenda, el dragón exigía ganado cada semana y, cuando tenía hambre, se comía a la gente. Entonces llegó la treta: una piel de ternero rellena de azufre. El monstruo se la tragó y, ardiendo por dentro, bebió del Vístula hasta morir.
Esa es la versión más conocida, con el zapatero Skuba como héroe. La más antigua, del obispo del siglo XIII Wincenty Kadłubek, es más sombría: los hijos del rey Krak matan al dragón, y luego el menor mata a su hermano para quedarse con la gloria.
La guarida es real, y su nombre aparece por primera vez en una crónica de Marcin Bielski en 1551. La crónica de Kadłubek es la fuente más antigua de la historia, hacia el siglo XII o XIII.
Su historia real es menos heroica. En los siglos XVI y XVII, a la entrada de la cueva había una taberna de mala fama que inspiró a poetas, entre ellos Jan Andrzej Morsztyn. Cuando Wawel se fortificó en el siglo XVIII, la entrada principal se tapió.
La cueva reabrió al público en 1842. Se abrió una segunda entrada desde el pozo de una instalación hidráulica del siglo XIX. Un pasadizo lateral, descubierto en 1974, discurre bajo la catedral.
En las pozas de la cueva vive un diminuto crustáceo, Niphargus tatrensis, reliquia de los mares del Terciario. Es un pequeño recordatorio de que la leyenda se asienta sobre una naturaleza real.